El vocero del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó la primera revisión trimestral de los objetivos del acuerdo firmado con el gobierno argentino por US$12.550 millones.
Según Lavagna, "no hubo ninguna excepción de carácter sustantivo".
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Con la decisión del organismo multilateral, quedó habilitado un desembolso de US$358 millones, que el gobierno utilizará para pagar deudas contraídas con el mismo FMI, tal cual estaba previsto.
El ministro de Economía argentino, Roberto Lavagna, se mostró satisfecho por la resolución.
"No hubo ninguna excepción de carácter sustantivo", dijo Lavagana, en una conferencia de prensa que brindó, tras formalizarse la aprobación por parte del FMI.
La decisión se tomó luego de que el titular del organismo, Horst Köhler
hubiera recomendado, el pasado 9 de enero, dar el visto bueno al caso argentino, tras elogiar la situación macroeconómica del país.
El punto de mayor tensión para que el FMI aprobara la revisión del acuerdo con Argentina era la marcha de la negociación del gobierno de ese país con sus acreedores privados, afectados por el "default".
La deuda privada
La deuda argentina con el sector privado asciende a 88.000 millones de dólares y el país ofrece pagar el 25%, algo que ha enfurecido a los acreedores que esperaban recuperar el 65%.
España había manifestado su voluntad de acompañar a Argentina en esta evaluación, antes de que se tomara la decisión en el FMI.
El presidente español José Maria Aznar había dicho, en una conferencia de prensa junto al presidente argentino, Néstor Kirchner -de visita en España-, que su gobierno tendría una "posición positiva y favorable".
Sin embargo, muchos países no están conformes con la negociación argentina en relación a su deuda privada.
Dawson dijo que el crecimiento de la economía es "impresionante".
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Es el caso de Italia -uno de los países con mayor cantidad de ahorristas perjudicados por el "default" argentino-, Francia e Inglaterra.
Los cuestionamientos a la política argentina desde el extranjero incluyen el congelamiento de tarifas en el sector de servicios públicos.
Impresionante
Antes de que se conociera sobre la aprobación de la revisión, el vocero del FMI, Thomas Dawson, había calificado de "impresionante" la evolución económica del país, que creció un 8% durante 2003.
El funcionario también había indicado que el organismo tenía la "obligación" de seguir el consejo de Köhler, favorable a la aprobación del modo en que Argentina cumplió las metas pautadas.
Adolfo Rodriguez Saá, un justicialista a cargo en forma interina del la presidencia de Argentina, declaró el "default", en diciembre de 2002.
La decisión llegó tras una crisis financiera y política que obligó al entonces presidente Fernando de la Rúa a retirarse en forma anticipada del gobierno.