La multinacional agrícola Monsanto decidió dejar de vendarle semillas de soya a Argentina. La empresa explicó que se trata de una decisión comercial debido al crecimiento del mercado negro de semillas en ese país.
Monsanto volverá si la situación cambia a su gusto.
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Argentina es el tercer productor mundial de soya después de Brasil y Estados Unidos. Las últimas cosechas han sido tan generosas que los expertos no dudan al atribuirle a las exportaciones de soya parte de la recuperación económica que experimenta el país.
El grano se ha hecho tan popular que las milanesas de soya comparten el espacio con el bife y el churrasco en los supermercados y en las mesas de los argentinos.
A pesar de este boom, la multinacional Monsanto asegura que la venta de semillas clonadas ha llegado a tal nivel que su negocio ya no es rentable.
¿Presionando al gobierno?
En Argentina la empresa comercializa una variedad genéticamente modificada que reduce la necesidad de insecticidas y herbicidas, lo cual reduce significativamente los costos de producción.
Por eso hay tanta demanda de copias de esta semilla en el mercado negro. Al punto de que, según cálculos de la empresa, alrededor de la mitad de las semillas de soya se venden ilegalmente.
El año pasado, Monsanto tuvo problemas similares en Brasil, pero logró un acuerdo con las autoridades para el pago de regalías por su producto.
La multinacional negó que la decisión de retirarse de Argentina en el mejor momento de la producción de soya en este país sea un intento de presionar al gobierno para que tome medidas contra el mercado negro de semillas.
Sin embargo, admitió que volverá a vender soya si se logra reducir el comercio de semillas clonadas.