Argentina recaudó más impuestos que nunca durante el 2003, según informaron las autoridades tributarias de ese país.
Los resultados en las recaudaciones superaron todas las previsiones.
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En total, fueron recaudados más de 72.000 millones de pesos (unos US$25.000 millones).
La cifra es 43% más alta que lo que se recaudó en el año 2002, cuando la crisis financiera, económica y política llegó a su momento más grave, después de la traumática renuncia del presidente Fernando de la Rúa en diciembre de 2001.
La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) -la agencia encargada de cobrar los tributos- explicó que el aumento en la recaudación se debe al crecimiento de la actividad económica y la mejora en la fiscalización.
Según cifras del ministerio de Economía, el Producto Bruto Interno (PBI) creció 7% en 2003. Para algunos esta cifra no es más que el "rebote" de la crisis de 2002, pero el gobierno sostiene que es una clara señal de recuperación económica.
El secretario de Hacienda, Carlos Mosse, dijo que la mejora en la recaudación permitió "el financiamiento genuino" de algunos compromisos con trabajadores del Estado y jubilados, además de estar al día con los organismos multilaterales.
Optimismo
El titular de la AFIP, Alberto Abad, agregó que la recaudación de diciembre de 2003 fue la segunda más alta de la historia y que los resultados "superaron las previsiones más optimistas".
Los impuestos que aportaron más dinero a las arcas del Estado fueron el de las ganancias (alrededor de US$5.000 millones) y el impuesto al valor agregado (IVA), con el que se obtuvieron cerca de US$7.200millones.
El impuesto al cheque y el de retención a las exportaciones -que según el gobierno deben eliminarse porque "distorsionan" la economía- aportaron más de US$5.100 millones.
El gobierno se basó en este aumento en la recaudación y el mejor desempeño en la economía para ofrecerle al Fondo Monetario Internacional un aumento en los pagos de la deuda.
Mediante este esquema, el gobierno de Argentina pagaría unos US$300 millones adicionales a lo largo de 2004.
Según cálculos del ministerio de Economía, este incremento en los desembolsos al FMI no alteraría la meta de no destinar más del 3% del PBI al pago de la deuda externa.