Brasil cerró el año 2003 con un superávit récord en su balanza comercial que superó el del año anterior en un 89%.
Las exportaciones crecieron 21,1% y, ahora, Brasil espera beneficiarse de la crisis en la industria cárnica de EE.UU.
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Con el mayor saldo positivo de su historia, que alcanzó US$24.831 millones, el desempeño comercial sorprendió a los analistas y al propio gobierno que esperaban buenas nuevas pero no de tal magnitud.
El ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio señaló que la hazaña fue producto de un aumento en las exportaciones- que crecieron 21,1% y se tradujeron en US$73.084 millones.
A esto se le añade el escaso dinamismo en la actividad económica y el consumo interno que implicaron un freno a las importaciones, y el resultado es un saldo positivo en la balanza comercial.
Las buenas nuevas llegan un día después de que el presidente Luiz Inacio Lula da Silva celebrara un año en el poder -un período que empezó con algunos sectores temiendo que el primer presidente de izquierda democráticamente elegido en la historia del país se dedicara a impulsar una revolución social a costo de la estabilidad económica.
El éxito
La inauguración de Lula fue marcada por una mezcla de esperanzas y temores.
Dos de cada tres brasileños comparten el optimismo de Lula respecto a 2004.
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La mayoría de los brasileños soñaban con que este ex obrero metalúrgico les daría una vida mejor, mientras que en la comunidad financiera a algunos les preocupaba que gastara demasiado y llevara a Brasil a la cesación de pagos de la deuda externa.
Un año más tarde, los críticos están agradablemente sorprendidos: Lula ha controlado el gasto, la inflación ha bajado y, recientemente, las tazas de interés también.
En el mercado de valores, índice Bovespa -de Brasil- batió su récord al alcanzar una de 78%, entre enero y noviembre.
El gobierno de Lula fue felicitado incluso por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.
El precio
Sin embargo, el precio de tal éxito ha sido alto.
La economía brasileña a duras penas creció en 2003 y el desempleo llega al 13%.
40 millones de personas viven con menos de un dólar al día.
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Hay quienes opinan que Lula ha coqueteado con los banqueros y se ha olvidado de los brasileños -y entre ese grupo de opinión se cuentan incluso miembros de su propio Partido de los Trabajadores.
La respuesta del presidente ha sido predecir que durante 2004 el crecimiento será aún más alto y que su obsesión será la creación de empleos.
Según las encuestas de opinión, dos de cada tres brasileños comparten el optimismo de Lula, pero -según el corresponsal de la BBC en Brasil, Steve Kingstone- la tarea que se propone es formidable.
En Brasil, 40 millones de personas ganan menos de un dólar al día y reducir la pobreza podría requerir de varias generaciones de esfuerzo político, señala Kingstone.