Un enorme aumento en la producción de opio y la persistente situación de inseguridad amenazan a la economía afgana, advirtió el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El opio y la inseguridad ponen en peligro lo que se ha logrado en Afganistán.
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En su primer informe sobre Afganistán en 12 años, el FMI señaló sin embargo que notó algún progreso en el reestablecimiento de sus instituciones, pero destacó que era imperativo que se mantuviera la inversión extranjera durante los próximos años.
Según el órgano financiero, la producción de opio -que en la actualidad representa la mitad de la producción nacional- podría arraigarse en la economía afgana.
Época de crecimiento
Se piensa que Afganistán suministra el 75% de opio a nivel mundial. Según un estimado de las Naciones Unidas, este año produjo 3.600 toneladas de opio, la materia prima para elaborar heroína.
Afganistán ha sido por mucho tiempo una importante fuente de opio y la producción creció durante la década de los 80, tras la invasión soviética, cuando las guerrillas anti-soviéticas o mujaidines utilizaron el comercio de opio -con el consentimiento de los servicios de inteligencia extranjeros- para financiar su guerra.
El comercio de opio decayó bajo el gobierno islámico de los Talibán, quienes gobernaron Afganistán desde mediados de los años 90 hasta que fueron derrocados por la coalición liderada por Estados Unidos en 2001.
Durante su régimen, los Talibán prohibieron el cultivo de opio.
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Sin embargo, actualmente la producción está aumentando rápidamente, debido en parte al interés de los llamados "señores de la guerra", quienes fueron aliados de EE.UU. contra los Talibán, así como de los insurgentes.
Muchos campesinos que quedaron en bancarrota tras la destrucción de sus cultivos de amapolas durante el gobierno talibán, están fuertemente endeudados y no pueden dejar de cultivar el lucrativo opio para salir de la crisis económica.
Seguridad interna
En su informe el FMI también advirtió que la falta de seguridad interna puede amenazar la continuidad en el crecimiento económico.
El mandato del presidente Hamid Karzai apenas se extiende fuera de Kabul, la capital.
"Restaurar una adecuada seguridad a través de todo el país sigue siendo una prioridad clave para facilitar la implementación de reformas y de proyectos, así como para reanudar la actividad económica privada y permitir la instalación de servicios públicos básicos fuera de Kabul", se lee en el documento.
Pero el FMI resaltó que se habían logrado avances en los últimos dos años. La economía ha crecido en 29% en el periodo 2002-2003, sin contar los ingresos por la droga, luego de descender a niveles muy bajos.
El FMI cree que si los donantes mantienen la ayuda financiera, se podría continuar la reconstrucción de los sectores de educación, seguridad y de salud y, entonces, se podrá secundar la recuperación de Afganistán.