Brasil expresó su beneplácito por la decisión de Washington de eliminar los aranceles a las importaciones de acero que impuso desde marzo de 2002.
El acero barato del extranjero podrá ser vendido sin aranceles en EE.UU.
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Al anunciar la decisión, el presidente George W. Bush evitó una guerra comercial inminente -que incluía sanciones económicas a una amplia gama de productos estadounidenses- con la que amenazaron los países que se vieron más afectados, luego de que la medida del gobierno de Bush fue declarada ilegal por la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Un comunicado de la cancillería de Brasil asegura que la sucesión de eventos demuestra la eficiencia de un sistema multilateral -como el de la OMC- para solucionar los problemas.
Brasil es uno de los mayores productores de acero del mundo y exporta alrededor de US$700 millones de dólares en acero semiprocesado a Estados Unidos cada año.
"Señal positiva"
"A Brasil le afectó mucho", dijo a la BBC Luiz Antonio Fachini Gomes, ministro consejero de la embajada de Brasil en Londres, quien resaltó que "fue una medida que consideramos en contra del libre comercio, y es por esto que presentamos una queja junto con la Unión Europea, China y Japón".
Sin embargo, queda pendiente el tema de los subsidios agrícolas, que afectan de manera similar, no sólo a Brasil, sino a otros países latinoamericanos.
Fachini Gomes acepta que en ese sentido no ha habido mucho avance, pero subraya que el hecho de que se forzó a Estados Unidos a levantar los aranceles al acero es una "señal positiva para el sistema multilateral en general".
Valpy Fitzgerald, profesor de finanzas de la Universidad de Oxford, señaló en conversación con la BBC que "lo importante, en primer lugar, es que tanto Estados Unidos como la Unión Europea acaten las reglas de la OMC".
Fitzgerald también resaltó que "países como Brasil, unidos con otros, pueden realmente lograr una representabilidad adecuada, pues en los países en vías de desarrollo vive el 75% de la población mundial".