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Lunes, 25 de septiembre de 2006 - 10:24 GMT
Brasil: economía y elecciones
Mariana Martínez
Mariana Martínez
Columnista, BBC Mundo

Inacio Lula da Silva
Se cree que Lula ganará en la primera vuelta con el 50% de los votos.
Pese a los escándalos de corrupción y los constantes reclamos de seguidores y opositores, las encuestas de opinión perfilan como favorito al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en los comicios electorales del próximo 1 de octubre.

Según las encuestas, Lula da Silva ganaría fácilmente la reelección en la primera vuelta, con más del 50% de los votos, y sacándole más de 20 puntos porcentuales de ventaja a su competidor más cercano, el ex gobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, del partido social demócrata.

Una economía estable, la creación de nuevos puestos de trabajo para las clases menos privilegiadas y un aumento de los salarios resales, son las tres cartas que tiene bajo la manga Lula para ganar los votos de los ciudadanos, y desechar los sinsabores de los innumerables escándalos de corrupción que salieron a la luz pública durante su mandato.

Mientras que Alckmin promete un gobierno activo con más participación de la empresa privada, Heloísa Helena -ex miembro del partido de los trabajadores de Lula y candidata del partido socialista- apuesta por cambios más radicales, entre ellos reducir las tasas de interés a la mitad en su primer mes de mandato.

Y, aunque Alckmin no pierde las esperanzas y apuesta a que el último caso de corrupción dado a conocer la semana pasada pueda restarle votos a Lula y obligarlo a ir a una segunda vuelta, la pregunta que tanto los ciudadanos brasileños como la comunicad internacional se hacen en estos momentos no es si Lula será reelecto, sino ¿cómo sería un eventual segundo gobierno de Lula?

Lula: ¿promesas cumplidas?

Geraldo Alckmin, del partido social demócrata
Alckmin promete un gobierno activo con más participación de la empresa privada
Para visualizar cómo sería un eventual segundo término de Lula, es importante repasar qué promesas de campaña cumplió durante su gobierno, cuáles quedaron en el tintero y cuáles son los aplausos y los reclamos que hacen sus seguidores.

Lula había prometido al asumir su cargo que Brasil atravesaría por un crecimiento espectacular, similar al de los países emergentes, pero estuvo muy lejos de lograrlo.

La economía logró crecer apenas un 2,6% anual durante su mandato, en parte debido a las elevadas tasas de interés, ubicadas en alrededor del 14% -entre las más altas del mundo-, que han contribuido a limitar el acceso al crédito, poniéndole un freno al consumo y la inversión.

Sin embargo, los brasileños parecen aplaudir más la estabilidad que el crecimiento. Después de todo, hoy no tienen que preocuparse por la caída en picada del real o la salida masiva de inversores como en el pasado.

La moneda local, el real, se fortaleció 39% frente al dólar durante el mandato de Lula, la inflación se redujo del 13% al 3,8%, y la inversión extranjera alcanzó los US$21.500 millones, el nivel más alto desde la ola privatizadora del período 1998-2000.

La economía crece lentamente, pero crece, con un uso responsable de las políticas macroeconómicas. Y ese, es uno de los logros que se le atribuye a Lula, y que sus seguidores, según reflejan las encuestas, parecen apreciar.

¿Más trabajo?

Simpatizantes de Lula
Las políticas de Lula tuvieron un fuerte impacto en las clases más bajas de Brasil.
Durante el mandato de Lula, la economía creó 3,8 millones de puestos de trabajo en el sector formal y, aunque estuvo muy lejos de los 10 millones que había prometido en la campaña, ha tenido un fuerte impacto en las clases más bajas de Brasil.

Los menos privilegiados -unas 8,7 millones de familias- también se vieron favorecidos por la iniciativa Bolsa de Familia, un programa de Lula basado en transferencias de dinero para que las familias más pobres puedan enviar sus hijos a la escuela, tener acceso a vacunas y otros servicios de salud.

Y aunque muchas de las promesas quedaron en el tintero -Brasil no es hoy un país con hambre cero y con trabajo para todos, mucho menos una nación lejos de la corrupción-, millones de familias pobres vieron mejorada su calidad de vida y eso esos sin dudas son votos con los que Lula podrá contar el próximo 1 de octubre.

¿Y un segundo mandato?

De ser reelecto, Lula promete luchar contra la pobreza y la desigualdad. El lema de su gobierno será, según su discurso de campaña: "el desarrollo". Buscará crecer, pero de forma más equitativa y con acceso la educación para todos.

Entre los proyectos de Lula está también el reducir las tasas de interés y los impuestos para atraer más inversores, y recortar el tamaño del estado. Todo para lograr un mayor crecimiento.

Pero, aunque la retórica de la campaña de Lula pueda sonar mucho más populista que en el pasado, lo que se espera es que en la práctica, un eventual segundo mandato sea tan "conservador" como el primero -debido a una menor ingerencia del partido de los trabajadores y sus asesores históricos tras los escándalos de corrupción-.

Es decir, sin muchos cambios en su política exterior y con un manejo responsable de las políticas macroeconómicas.

Algo que sin duda los inversores agradecerán pero que, sin dudas, no conformará a sus seguidores más radicales.

Barómetro económico
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