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Martes, 24 de enero de 2006 - 12:30 GMT
El giro a la izquierda
Mariana Martínez
Mariana Martínez
Columnista, BBC Mundo

Los presidentes de Bolivia y Venezuela son vistos como dos representantes de la izquierda en el poder en América Latina
Evo Morales y Hugo Chávez durante la juramentación del primero en La Paz.

La victoria de Evo Morales en Bolivia no sólo fue significativa por ser la primera vez que un indígena gana las elecciones de ese país, sino también porque puso fin a las dudas de aquellos que todavía cuestionaban si realmente América Latina estaría dando un vuelco hacia la izquierda.

Los hechos hablan por sí mismos. La izquierda ganó las elecciones en Argentina, Brasil, Chile, Venezuela y Uruguay; y se cree que triunfará también en Perú, Ecuador y México, según las encuestas de opinión.

De concretarse esas tres victorias adicionales, 9 países de América estarían formando lo que muchos analistas vaticinan como un fuerte bloque latinoamericano de izquierda, integrado por algunos países con fuertes sentimientos anti-capitalistas.

Pero, ¿hasta qué punto llegará la izquierda en esos países (será radical, moderada)? y ¿qué se puede esperar en el futuro en materia económica para la región?, parecen ser las dos preguntas claves que retumban en la cabeza de los gobernantes, ciudadanos, inversores y organismos internacionales.

El por qué del triunfo

Lo importante es analizar primero cuáles son los factores por los que el 50% más uno de la población, en la mayoría de los países de la región, decidió entregar su voto a la izquierda y no a los partidos que habían venido gobernando hasta el momento.

La respuesta parece clara. Latinoamérica sigue siendo la región más desigual del planeta en materia de distribución del ingreso, pese a dos décadas de reformas económicas y promesas de previos gobernantes.

Todavía hoy, más de 210 millones de personas en América Latina y el Caribe son pobres.

Es decir, que carecen de los suficientes ingresos como para satisfacer sus necesidades de alimentos y servicios.

De ellos, 97 millones están sumidos en la pobreza extrema, queles dificulta el acceso al alimento.

A estas alarmantes cifras se agrega que, aquellos con la peor distribución del ingreso y los mayores índices de pobreza, pertenecen también a los sectores más excluidos de la sociedad latinoamericana: más que nada población indígena y negra.

No se hace difícil entonces dar con las razones por qué la mayoría de los latinoamericanos haya decidido darle la espalda a líderes de "saco y corbata" y hayan optado por votar por presidentes como Luis Inacio Lula da Silva, el primer obrero que se convirtió en presidente de esa nación, o Evo Morales, un ex dirigente cocalero y de origen indígena.

¿Un bloque unido?

Los presidentes de Brasil, Venezuela y Argentina durante la juramentación de Evo Morales en  La Paz, 22 Enero 2006.
Lula, Chávez y Kirchner: parte del llamado eje izquierdista en la región.
En materia de política económica, no es de esperar un giro radical en la región, es decir, netamente anti-capitalista, con un fuerte freno a la inversión extranjera y al libre comercio.

Mucho menos un giro alineado (con un solo frente) en la región. Al menos, en el futuro cercano.

Algo que tranquiliza a aquellos que ven a este bloque como una potencial amenaza, pero que quizás podría tirar por tierra las fuertes expectativas de aquellos que apostaron por un verdadero cambio.

Y es que pese a que no cabe duda de que el bloque de izquierda esté formado, no todos dentro de él tienen el mismo perfil de acción.

Dos grupos pueden ser identificados

Brasil, Chile, Uruguay y Argentina, lucen como los gobiernos de izquierda más moderados, es decir, no desprecian a la inversión extranjera ni al capitalismo como sistema económico, sino que buscan reducir la pobreza, aumentar el empleo y generar bienestar para todos, así como también una redistribución más equitativa de la renta.

Mientas que Venezuela aparece en el otro extremo, con políticas basadas en el control estatal, sentimientos anti-capitalistas y apoyo a la inversión nacional y no a la extranjera (excepto en sectores claves como telecomunicaciones, banca y petróleo).

El gobierno boliviano, por su parte, aunque prometió un aumento de la injerencia estatal en la economía, aseguró que no perjudicará la inversión extranjera, por lo que parece ubicarse entre ambos grupos.

Las distintas izquierdas

Che Guevara murió en Bolivia, a manos de las fuerzas de seguridad del país andino.
Imagen de Ché Guevara, en un camión, durante la llegada de Morales a Sucre.
A estas diferencias en la gama de color de la izquierda, se le suman discrepancias internas dentro del bloque.

Un claro ejemplo, es la ya antigua disputa entre Chile y Bolivia (por la salida al mar y el tema de los hidrocarburos), así como también, diferencias internas a nivel de MERCOSUR (disputas por ventajas/desventajas, etc.), entre otros.

Todas estas diferencias desvanecen los fantasmas de la creación de un bloque de izquierda unido diciéndole adiós a la inversión extranjera, al libre comercio y a todo lo que tenga que ver con el capitalismo.

Por el contrario, se pude esperar que prevalezca una izquierda más moderada y renovada, que utilizará las herramientas que sean necesarias para lograr el bienestar de la gente y una mejor redistribución de la renta.

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