El campo latinoamericano sufre de muchos males, entre ellos el abandono y la pobreza.
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Diferencias
No es ya novedad que los jóvenes prefieren emigrar a las ciudades, ya sea en busca de mejores trabajos o, en el mejor de los casos, para estudiar, mientras que los que se quedan trabajando la tierra son cada día menos.
Los más pobres se van quedando en el campo, aumentando de esa forma los niveles de desigualdad entre la zona rural y la urbana

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No es ya novedad que los jóvenes prefieren emigrar a las ciudades, ya sea en busca de mejores trabajos o, en el mejor de los casos, para estudiar, mientras que los que se quedan trabajando la tierra son cada día menos.
Según datos de las Naciones Unidas, aproximadamente el 40% de la población de América Latina y el Caribe vive en las zonas rurales, contra un 60% que absorben las ciudades.
Y los que se quedan en el campo son cada día más pobres, lo que acelera todavía más el motor de la emigración hacia las zonas urbanas.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estima que el 61% de la población rural en la región vive por debajo de la línea de la pobreza, es decir, no cuenta con los recursos necesarios de alimento y vivienda para sobrevivir, contra un 38% de la población urbana.
La brecha entre los que viven en la indigencia (con menos de un dólar al día) en América Latina y el Caribe, es mucho más marcada entre el campo y la ciudad. El 13% de la población urbana es indigente, mientras que en las áreas rurales, la cifra trepa al 37%.
Si bien se puede decir que la emigración hacia las ciudades "ayuda" a reducir el número de pobres en las zonas rurales (los desplaza de un lado hacia el otro), hay que tomar en cuenta que para migrar exitosamente hay que contar con los recursos económicos para hacerlo (gastos de traslado, etc.), así como también con cierto nivel de educación.
Esto hace que los más pobres se vayan quedando en el campo, aumentando de esa forma los niveles de desigualdad entre la zona rural y la urbana.
Este fenómeno es uno de los factores que contribuye a que América Latina sea la región con más desigualdades del planeta.
Gasto público rural
Ante estas estadísticas parece lógico preguntarse si existe alguna relación entre el gasto del gobierno y el escaso dinamismo del campo.
Latinoamérica apenas gasta en promedio un 6,44% de su presupuesto total en el campo.
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Según un estudio difundido por la oficina regional de la FAO en Chile, el gasto público -el porcentaje de los ingresos del gobierno que es usado para financiar y planificar los servicios que prestan a la sociedad- rural en América Latina y el Caribe ha disminuido en los últimos años y eso ha contribuido a desacelerar el impulso del sector rural.
La región apenas gasta en promedio un 6,44% de su presupuesto total en el campo.
Estos gastos gubernamentales hacia zonas rurales se distribuyen en inversión en infraestructura, subvenciones sociales para el desarrollo y ayudas para el fomento de proyectos que contribuyen al sustento de familias rurales.
Es por eso que al reducirse el volumen de esos recursos, una de las consecuencias inmediatas es el aumento en la pobreza, la desigualdad, así como también el deterioro en las condiciones de vida y la productividad de las áreas rurales.
La FAO estima que el presupuesto anual para el campo ha bajado de US$205 per cápita durante el período 1985-1990 a US$140 entre 1996-2001, lo que representa una caída del 31,7%. O lo que es lo mismo, los que viven en el campo perciben en promedio menos dinero que hace 15 o 20 años.
Unos más, otros menos
Pero ¿por qué los gobiernos están gastando menos en el campo?
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Gasto rural ha aumentado en:
Uruguay
Chile
Panamá
Nicaragua
Honduras
Guatemala
Paraguay
Argentina
Rep. Dominicana
Perú
Ecuador
Bolivia
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Según el estudio de la FAO, los campesinos latinoamericanos reciben hoy menos dinero de forma directa, debido a la modificación en las prioridades rurales de sus gobiernos en los últimos 15 años. El campo parece haber quedado en el olvido de los gobernantes latinoamericanos.
Sin embargo, la tendencia está divida entre los países de la región que han aumentado su gasto público rural y los que no.
Los datos de la FAO muestran que Uruguay, Chile, Panamá, Nicaragua, Honduras, Guatemala, Paraguay, Argentina, República Dominicana, Perú, Ecuador y Bolivia son los países de la región que han aumentado su gasto público rural entre 1985 y 2001.
En tanto, México y Brasil (ambos representan el 70% del gasto público total de la región), junto a Jamaica, Venezuela y Colombia, han mostrado un retroceso en el gasto rural por habitante.
Los datos, que aparecen en la "Base de Datos de Estadísticas e Indicadores del Gasto Público Agrícola y Rural de América Latina y el Caribe" y que, según la FAO, serán actualizados año a año, sin dudas servirán como fuente de control social a la hora que los mandatarios rindan cuentas ante la sociedad civil de sus promesas pre-electorales y sus acciones durante su período de gobierno.
Y también para que, tanto los gobernantes como la sociedad civil en su conjunto, entiendan que el campo es el pulmón de la economía de América Latina y el Caribe, y que no puede ser descuidado.