Los escándalos de corrupción están a la orden del día en Brasil, y la pregunta clave, más allá de si el presidente Luiz Inácio Lula da Silva logrará o no mantener el apoyo de los brasileños, es si la economía del país logrará sobrevivir y salir intacta de la crisis política que sacude a la nación.
Lula da Silva dijo que se sentía "traicionado".
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Lula da Silva pidió perdón a los brasileños y defendió la obra de su gobierno, en un discurso muy esperado tanto por sus ciudadanos como a nivel internacional, durante el cual aseguró sentirse "traicionado" y no tener conocimiento de "las prácticas inaceptables" de algunos miembros del oficialista Partido de los Trabajadores (PT).
De esa forma, el presidente brasileño intentó devolver la credibilidad a su partido, en un país donde el pueblo, dijo Lula, sueña con un Brasil con una economía fuerte.
Pero donde justamente la inquietud es ahora si el mandatario será capaz de encaminar a Brasil en una verdadera senda de crecimiento.
Los puntos fuertes
Hasta el momento, los costos de los escándalos de corrupción ha sido más que nada políticos. Entre ellos, la destitución de un buen número de funcionarios de compañías estatales, así como también la renuncia de un ministro y de directivos del PT.
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La economía se muestra sólida y sus fundamentos siguen siendo fuertes
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Pero, la economía de Brasil no se ha visto golpeada de forma "significativa" -al menos hasta ahora- por los escándalos.
Así lo dicen su moneda (que se ha apreciado o ganado terreno frente al dólar), el riesgo país (que ha caído un poco en los últimos meses) y el volumen de las inversiones (que ha caído en el primer trimestre pero no a un ritmo acelerado, lo que muestra la satisfacción de los inversores por las políticas del presidente Lula).
Esto se debe a que la economía se muestra sólida y sus fundamentos siguen siendo fuertes.
La inflación está casi alineada con las metas del banco central (lo que fomentará en el futuro la inversión debido a las expectativas de tasas de interés más bajas) y el peso de la deuda sobre las exportaciones se ha contraído de cerca del 30% del Producto Interno Bruto (PIB) al 7%, lo que vuelve a Brasil menos vulnerable a los "shocks" (o impactos) externos.
Un elemento más que apoya estos factores positivos de la economía brasileña es la coyuntura internacional favorable y el hecho de que los capitales siguen ingresando a la región.
Los puntos "flacos"
Pero no todo es color de rosa. Los escándalos políticos pueden desviar la atención de los asuntos importantes del país y que requieren de inmediata atención, como lo son la reforma tributaria y laboral, algo que reduciría el costo para aquellos que quieren invertir en el país.
A pesar de los escándalos, el real ha ganado terreno frente al dólar.
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También impide avances en áreas claves como la educación y la creación de estrategias para la creación de millones de nuevos puestos de trabajo en un país donde el desempleo sigue siendo alto, un 9,4% (a junio de 2005), según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).
Los escándalos hacen que sea posible prever que la probabilidad de que el Congreso brasileño apruebe reformas este año sea muy baja y que las dejará retrasadas hasta el año entrante cuando hay elecciones tanto parlamentarias como presidenciales.
Y es justamente en el marco de esos comicios que se hace vital la aclaración de los escándalos.
Popularidad
Si bien Lula cuenta aún con un 45% de nivel de popularidad, si no se aclaran estas denuncias, esto podría empañar su reelección en los comicios de octubre de 2006.
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Otro factor negativo es que la crisis política impedirá que las calificadoras de riesgo aumenten la calificación de Brasil a nivel internacional
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Otro factor negativo es que la crisis política impedirá que las calificadoras de riesgo aumenten la calificación de Brasil a nivel internacional, lo que puede desalentar a los inversores internacionales y desviar su atención hacia otros países de la región.
Al mismo tiempo, al no poder ponerse en marcha reformas importantes, se "enfrían" los planes del gobierno de poner a Brasil sobre la senda de crecimiento.
Según los pronósticos de algunos economistas brasileños, la nación probablemente crecerá un 2,5%, lo que la ubicará entre los más bajos desempeños de la región y casi a la mitad de lo que la economía creció en 2004.
¿Qué podemos esperar?
Lo que está claro es que los escándalos desvían la atención de los brasileños, de las autoridades y de la comunidad internacional, de las reformas vitales que el Brasil debe poner en práctica si es que quiere seguir creciendo sanamente y brindar bienestar para todos.
Es por eso que, si bien hasta el momento la economía no ha mostrado fuertes impactos debido a los escándalos políticos, todavía se puede esperar que se vea afectada si la "aclaraciones" no satisfacen a los brasileños o si surgen nuevas escándalos en el camino.
Es evidente que, sin apoyo político y sin la voluntad del pueblo, se hace casi imposible gobernar, por lo que Lula deberá mover sus fichas con cautela, si es que quiere seguir llevando las riendas del país y evitar que los que paguen las consecuencias de los malos actos de su gobierno sean todos los brasileños.