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Sábado, 27 de noviembre de 2004 - 03:21 GMT
"Made in China"
Mariana Martínez.
Mariana Martínez
Columnista, BBC Mundo

¿Cuántas prendas de vestir "Made in China" tiene usted en su guardarropa? Seguramente si revisa con detenimiento se sorprenderá al encontrar muchas más de las que usted pensaba que tenía.

Productos textiles chinos
A partir del 1ro. de enero de 2005 la presencia de los productos chinos aumentará en el mercado mundial.
Aún si usted tiene el poder adquisitivo para vestirse con renombradas marcas, descubrirá que esa prenda que tanto dinero le costó, fue elaborada en su totalidad o al menos en parte, por las manos de trabajadores chinos, a kilómetros de distancia de donde usted vive y bajo condiciones laborables paupérrimas.

No podrá entonces dejar de cuestionarse cuál fue el costo de esa prenda que tanto le gusta (materiales, pero más que nada mano de obra) y cuánto realmente usted pago por ella.

Si ha quedado sorprendido después de darle una mirada a su guardarropa, déjeme decirle que a partir del 1ro. de enero de 2005 y durante la próxima década, cada vez que lo revise, el número de prendas "Made in China" será como mínimo dos veces mayor a la cifra que hoy tanto le ha impactado.

Y es que el Banco Mundial (BM) estima que la etiqueta "Made in China" aparecerá en la mitad de las prendas que se vendan en los mercados mundiales hacia finales de 2010. O lo que es lo mismo, la mitad de la producción mundial. Una cifra de dimensiones impresionantes si se piensa que el planeta cuenta con más de 6 mil millones de habitantes para vestir. Un negocio que actualmente alcanza los US$350 mil millones anuales.

Monopolio textil

Pero ¿cómo ocurrirá esta invasión (mayor a la que ya existe) de productos chinos? El primer paso tendrá lugar a partir del próximo 1ro. de enero, cuando la Organización Mundial del Comercio (OMC) levantará las cuotas textiles y China tendrá el camino abierto para invadir el mundo con sus productos baratos.

Austin Reed
El Banco Mundial dice que en 10 años más todas la etiqueta de ropa dirán "Hecho en China".
Al eliminarse el sistema de cuotas de importación que estuvo vigente por los últimos 40 años -una herramienta utilizada por los países para proteger su industria nacional y que obligaba a los grandes compradores como EE.UU. y Europa a repartir sus pedidos entre una determinada cantidad de países-, se libera el comercio mundial en toda la expresión de la palabra.

El plan para poner punto final al sistema de cuotas en 2005 fue acordado por 123 países que participaron en las negociaciones comerciales de la Ronda Uruguay en 1995. La solicitud fue apoyada en su mayoría por los países en desarrollo alegando que países industrializados como Estados Unidos y los europeos, utilizaban las cuotas para proteger la industria nacional, en detrimento de la producción de los países pobres e imponiendo reglas no justas para el comercio mundial.

Sin embargo, hoy la coyuntura del comercio mundial es muy diferente a la de 1995. Las empresas de los países desarrollados han decidido subcontratar la producción, es decir, establecer las plantas de producción y producir en países con mano de obra barata, como China e India, volviendo a estos países unos "expertos" en materia textil, y haciendo que la eliminación del sistema de cuotas este muy lejos de ser el "estado ideal" que los países en vías de desarrollo soñaban alcanzar cuando participaron en la Ronda de 1995.

A bajos costos

Fábrica textil china
Unos 20 millones de chinos trabajan en el sector textil y de ropa.
Hoy, China produce a los costos más bajos del mundo. La mano de obra barata se lo permite. Más de 20 millones de chinos trabajan en el sector textil y lo hacen por salario bajísimos. Organismos internacionales calculan que mientras que un obrero textil chino gana unos 45 centavos de dólar la hora (US$73 al mes por 40 horas semanales de trabajo), uno dominicano gana 64 centavos de dólar (US$102 al mes), mientras que en México y Europa ganan cuatro y diez veces más respectivamente.

China se da el lujo de pagar bajos sueldos gracias a dos factores: exceso de mano de obra y una política dictatorial empañada de capitalismo. En una economía donde los sindicatos y las huelgas están prohibidos, es posible que los trabajadores trabajen más horas de las debidas y recibiendo muy bajos salarios.

La mano de obra barata y un yuang (la moneda china) débil, que se mantiene bajo por acción del gobierno, hace que las exportaciones chinas sean mucho más baratas que las de sus competidores.

Es sólo el comienzo

Organización Mundial del Comercio
Los países en desarrollo presentaron sus preocupaciones ante la OMC.
La invasión China ya comenzó. Desde hace 12 meses, China domina los sectores de la industria textil y de confección mundiales (con productos baratos y, a diferencia de 5 años atrás, de calidad) donde el sistema de cuotas ha sido eliminado paulatinamente.

Un claro ejemplo son los datos presentados por la Confederación Internacional de Sindicatos Libres (ICFTU), que indican que el ingreso de productos textiles y de confección chinos a Estados Unidos se ha multiplicado por 11 desde 2002, mientras que la cuota correspondiente para otros 50 países cayó de un 90% a 28%. Es decir, China ha desplazado a otros países que también son productores textiles y de prendas de vestir.

Más aún, según un estudio de la OMC, China podría acaparar el 56% del mercado de ropa estadounidense una vez se ponga punto final al sistema de cuotas (frente a un 21% en 2001), dejando por fuera a muchos países como República Dominicana, Bangladesh, Camboya, Sri Lanka, entre otros, que dependen en buena medida de sus exportaciones.

Se espera también que con la competencia china, más de 27 millones de personas en el mundo (fundamentalmente mujeres) pierdan su fuente de trabajo.

Medidas en camino

Ante esta amenaza latente, los países textiles del mundo han comenzado a manifestar su descontento y a planear estrategias a seguir.

Calle en China
La mano de obra barata le permite a China producir a los costos más bajos del mundo.
Esta semana, tras la visita del presidente chino, Hu Jintao, al continente latinoamericano, las mayores asociaciones de empresas de Argentina y Brasil se dieron la mano en un pacto histórico desde la creación del Mercosur, que busca mantener la protección de los sectores sensibles a la competencia China.

De igual forma, más de 400 fabricantes textiles de África, la Unión Europea y Latinoamérica y el Caribe, se reunieron en El Salvador para establecer una estrategia que les permita enfrentar la competencia China. Mientras que los países más pobres, encabezados por Bangladesh y Mauricio, hicieron un llamado a la OMC para que proteja sus industrias.

Sin dudas, el camino por delante no es fácil. Alianzas estratégicas entre los países menos desarrollados y medidas de protección para la industria nacional deberán ser puestas en marcha para que el dragón chino no se transforme un verdadero monstruo.

Ciertamente sería una mala jugada que América Latina y otros países en desarrollo se conformaran con exportar materia prima para luego importar productos textiles chinos manufacturados. Bajo ese escenario, encontrar en su guardarropa una prenda sin la etiqueta "Made in China" será como encontrar una aguja en un pajar.



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