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Sábado, 6 de noviembre de 2004 - 03:42 GMT
EE.UU.: ¿Y ahora qué?
Mariana Martínez.
Mariana Martínez
Columnista, BBC Mundo

Ya es un hecho, George W. Bush será el presidente de Estados Unidos por cuatro años más. Ahora, la pregunta clave es qué pueden esperar los estadounidenses en materia de política económica; mientras que por el lado de Latinoamérica, la interrogante es cuál será la política del presidente hacia la región.

Presidente de EE.UU., George W. Bush
América Latina no será una prioridad en el segundo mandato de Bush.
Comencemos por analizar la situación interna. No es sorpresa para nadie que Bush, como presidente re-electo, tendrá que afrontar varios temas económicos delicados durante su nuevo mandato.

Uno de ellos es la abultada suba en los precios del petróleo, que han subido más de 60% en un año y que se mantienen por encima de los US$50 por barril sin ningún indicio de querer bajar. Esto es una mala noticia para la economía estadounidense, ya que esta es altamente dependiente de las importaciones de crudo (compra más de 12.000 barriles diarios), y lo es más en momentos en que el invierno está a apenas un paso.

El petróleo por las nube

Una de las consecuencias más importantes del alza de los precios del petróleo y la gasolina, es la subida de los precios al consumidor y, por ende, sus peligros sobre la inflación. Algo con lo que sin dudas, Bush deberá lidiar.

Instalación petrolera
La demanda del crudo "brilla" mientras la oferta "oscurece".
Una de las posibilidades para afrontar esta escalada, es que el mandatario utilice las reservas estratégicas de petróleo de Estados Unidos, para paliar los altos precios. Sin embargo, si se toma como referencia la política económica seguida por Bush durante su anterior mandato, es mucho más probable que el mandatario opte por comprar más petróleo en el mercado internacional. Algo razonable si se piensa que utilizar las reservas sólo dilataría en el tiempo las consecuencias de la escalada del crudo sobre la economía estadounidense.

Desempleo y crecimiento

Si bien a lo largo de su campaña electoral Bush ha repetido más de una vez que la economía marcha sobre ruedas, existen algunos indicios que no todo lo que brilla es oro.

Protesta contra el desempleo en Lima, Perú.
El desempleo desencadena protestas.
Es cierto que el crecimiento económico actual es abultado, la economía ha crecido a una tasa anual de entre 3% y 4% (3,7% en el último trimestre), pero también es verdad que sus beneficios no han llegado a los hogares de ingresos medios y bajos.

Al menos, la economía no ha crecido lo suficiente todavía como para crear todos los puestos de trabajo necesarios. El 5,4% del total de la población activa del país está desempleada.

Si a eso se le suma que el crecimiento ha sentado sus bases fundamentalmente en el consumo (que representa dos tercios de la actividad económica del país), y más que nada el consumo a crédito (la deuda pública asciende a US$9.700 millones), y que se espera que los altos precios del petróleo puedan erosionar la fuerza de los consumidores en el corto plazo, entonces es posible pronosticar que la tarea de Bush en materia de crecimiento económico no será nada fácil.

Déficit, dólar, salud y retiro

Para acelerar el crecimiento, el mandatario ha propuesto durante su campaña reducir los impuestos para estimular el consumo, pero ¿podrá hacerlo sin dañar el presupuesto nacional? Esa es la pregunta del millón de dólares.

El presupuesto nacional ha estado en déficit por los últimos tres años (es decir, el gobierno gasta más de lo que percibe por ingresos) y ha alcanzado un nivel récord de US$413 mil millones en 2004.

Pero este no es el único déficit que tiene la economía EE.UU. El déficit comercial alcanzó un récord de US$489 mil millones en 2003 y US$54 mil millones en agosto pasado (es decir, importa más de lo que exporta), y fue provocado en gran medida por el aumento del petróleo y el ascenso récord de las importaciones desde China. Lo que muestra una clara dependencia de la economía estadounidense a esos dos factores.

Pablo, un niño argentino de cuatro años, afectado de desnutrición
El comercio podría ser una salida para la pobreza en América Latina.
Sin embargo, en materia de comercio Bush cuenta con un punto a favor, y es que los analistas pronostican que el dólar se seguirá depreciando en los mercados internacionales (ya perdió un cuarto de su valor frente al euro desde hace dos años), lo que permitirá reducir eventualmente el déficit comercial al volver más atractivos o baratos los productos estadounidenses en el exterior.

A lo anterior hay que agregar que Bush prometió poner en práctica una reforma del sistema de salud y en orden el sistema de pensiones. Deberá afrontar en 2008 la generación "baby boom" que comenzará a retirarse del mercado laboral y si no hace las reformas necesarias a tiempo, entonces será muy difícil para la economía soportar el peso de aquellos que se jubilan (más que nada si los jóvenes no ahorran y el gobierno gasta más de lo que tiene).

Todos estos obstáculos llevan a pensar que Bush tendrá que ser muy hábil a la hora de manejar la política económica del país para poder cumplir con la bonanza económica que prometió durante su campaña.

¿Qué puede esperar A. Latina?

Bush ha prometido mantener una relación más cercana con la región, aunque desde ya se puede esperar que no será el tema número uno en la agenda del presidente. La seguridad interna, la guerra en Irak y la economía nacional serán la prioridad.

Lo que sí se puede esperar en el corto plazo es la puesta en marcha de los tratados de libre comercio acordados con América Central y República Dominicana, así como Colombia, Panamá, Perú y Ecuador; ya que en materia de libre comercio, Bush era el candidato más creíble.

Es de esperar también que Bush reciba en el corto plazo un planteamiento del presidente mexicano, Vicente Fox, sobre sus intenciones de lograr con EE.UU., "el nivel de fluidez y de rapidez en el cruce fronterizo" que este último país tiene con Canadá, tal y como lo declaró hace poco a la prensa.

Así mismo, la fuerte participación de los latinos en los comicios electorales (representan el 13% del total de la población) y, más que nada, la fuerza que serán en las elecciones del 2008, hará que Bush no pueda dejar de desatender sus necesidades y reclamos, si es que quiere en el futuro volver a contar con los votos de este sector de la sociedad.



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