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Sábado, 1 de mayo de 2004 - 09:16 GMT
Diálogos de comercio
Mariana Martínez.
Mariana Martínez
Columnista, BBC Mundo

Campesino
Brasil dio un paso en la batalla contra los subsidios agrícolas.
Hay acciones que valen más que mil palabras...

Mucho más si se trata de la interminable lucha por los subsidios que mantienen los productores de los países en vías de desarrollo y los que pertenecen al área del mundo que llamamos desarrollada.

Por primera vez en mucho tiempo, los productores de un país latinoamericano fueron escuchados y recompensados por sus reclamos, al tiempo que las hipocresías de los países ricos quedaron a la luz.

Es que el órgano encargado de la solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio (OMC) otorgó la victoria a Brasil en una disputa en la que el país ponía en tela de juicio los subsidios concedidos por el gobierno de Washington a los productores de algodón estadounidenses.

Reclamó y ganó
Campesino
Con la caída de los precios, los productores brasileños, fundamentalmente aquellos del estado de Paraná, se vieron obligados a cambiar los cultivos.
Los productores brasileños reclamaron ante la OMC que la industria nacional se vio perjudicada por los altos subsidios que Estados Unidos ofrece año tras año a sus productores de algodón.

Es decir, la abultada ayuda que el gobierno otorga a los exportadores para enfrentar eventualidades como malas cosechas e imprevistos, o para acceder a la tecnología necesaria para producir más y mejor, y que alcanzó el volumen récord de US$20.000 millones entre 1999 y 2002.

Estos subsidios, que garantizan una suma de dinero por el algodón sin importar su valor en el mercado internacional, permitió que los productores estadounidenses produjeran más que nunca y por debajo del precio de costo, generando un exceso de oferta que se tradujo en una fuerte baja en los precios mundiales de esta materia prima.

Con la caída de los precios, los productores brasileños, fundamentalmente aquellos del estado de Paraná, se vieron obligados a cambiar los cultivos y, de ahí en más, Brasil perdió el tercer lugar como productor de algodón en importancia del mundo con el consecuente coletazo en su economía

Tras los reclamos de Brasil, la OMC condenó los subsidios y ordenó su inmediata suspensión, con lo que América Latina en su conjunto dio un paso más en su batalla contra los subsidios agrícolas de los países ricos y sus distorsiones en el comercio mundial.

Abajo la hipocresía
Campesino
Brasil perdió el tercer lugar como productor de algodón en importancia del mundo.
América Latina, que depende de las exportaciones de materia prima para mantener su economía a flote, ha criticado el "doble discurso" o "doble moralidad" de las naciones ricas, quienes desde el comienzo de la década de los noventa han empujado a los países más pobres a eliminar sus barreras arancelarias y abrir sus puertas al comercio mundial, sin que ellos eliminen las suyas contra los productos agrícolas.

También ha acusado a Estados Unidos y la Unión Europea de jugar con los subsidios permitidos y no permitidos por la OMC, y de disfrazar lo que no está autorizado de ayudas que no están sujetas a recortes. Pero, hasta el momento, no había sido escuchada.

Posición latinoamericana
Lula
Si bien esta es una importante victoria para América Latina y los países en vías de desarrollo, el algodón es sólo el primer paso de una larga carrera.
Brasil decidió pelear y con su victoria abrió un nuevo camino para iniciar conversaciones entre los países ricos y los pobres en busca de un sistema comercial internacional más justo.

Brasil dejó también en claro la posición de América Latina de que no existen razones para que lo países pobres permitan entrar los productos manufacturados provenientes de la economías más fuertes, mientras que los desarrollados continúan protegiendo a sus productores agrícolas con subsidios y frenos a los productos extranjeros.

Por primera vez desde el rotundo fracaso de las negociaciones en Cancún, México, en septiembre de 2003, los países en desarrollo se sienten más unidos y con posibilidades de concluir en términos favorables para sus economías el acuerdo macro de liberalización del comercio -que cubre tanto productos agrícolas como comerciales- que los 147 miembros de la OMC se propusieron alcanzar antes de 2005.

Si bien esta es una importante victoria para América Latina y los países en vías de desarrollo, el algodón es sólo el primer paso de una larga carrera.

Para que la victoria no sea pasajera, es necesario que Brasil consolide su posición como jugador clave de los bloques comerciales de los países en vías de desarrollo. Y, sin duda, que los países de la región unifiquen esfuerzos para que América Latina quede mejor parada para negociar ante el mundo desarrollado.

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