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Sábado, 24 de abril de 2004 - 17:13 GMT
Democracia vs Economía
Mariana Martínez.
Mariana Martínez
Columnista, BBC Mundo

Hombre depositando su voto en México
La mitad de los encuestados prefieren un régimen autoritario a la pobreza.
Cambio democracia por economía, o lo que es lo mismo, cambio libertad y autonomía por un pedazo de pan.

Aunque parezca mentira, ese es el concepto que prima entre los latinoamericanos hoy en día, según un informe elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en el que se entrevistaron a más de 18.000 personas en 18 países de la región.

Según el informe, el 54,7% de la población de la región estaría dispuesta a vivir bajo un régimen autoritario, es decir, dejar a un lado la democracia, si a cambio el nuevo sistema de gobierno pudiera resolverle los problemas económicos.

Un dato alarmante y una realidad difícil de digerir más que nada para los millones de latinos que en algún momento de sus vidas tuvieron que vivir bajo un régimen de dictadura y por ende saben por experiencia propia lo que eso significa.

La encuesta de opinión pública del PNUD revela que la preferencia de los ciudadanos por la democracia es relativamente baja en la región. Aunque suene drástico, les da lo mismo elegir al presidente de su país o que este sea colocado "a dedo". De todas formas, como me dijo un día Antonio, un vendedor ambulante guatemalteco durante las últimas elecciones en ese país, "da igual votar o no votar, ellos (los presidentes) hacen después lo que quieren".

Apoyo a la corrupción
Parece que pagar para que las cosas funcionen se está volviendo una costumbre y parte de la cultura de la región
Y como si esta pérdida de confianza en la democracia y los gobiernos fuera poca mala noticia para América Latina, el informe revela que al menos un 41,9% de los entrevistados no siente ningún tipo de remordimiento al pagar el precio de un cierto grado de corrupción en sus gobiernos.

Parece que pagar para que las cosas funcionen se está volviendo una costumbre y parte de la cultura de la región.

Con tal de lograr estabilidad económica, los latinoamericanos están dispuestos a pagar el alto precio de la necesidad: un gobierno autoritario y cada día más y más corrupción, siempre y cuando eso signifique un alivio para sus bolsillos.

Tal y como dijo Kofi Annan, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, resulta lamentable que más de la mitad de los latinoamericanos anteponga su situación personal a la defensa de la democracia

¿Por qué dicen no?
Mujer en Iquitos, Perú
Más de 220 millones de latinoamericanos son pobres.
Hace 25 años, América Latina apostó por un cambio en la región. Gobiernos autoritarios en Chile, Argentina, Uruguay, entre otros, gradualmente progresaron hacia gobiernos democráticos. La región eligió a sus gobernantes vía voto popular y mejoró los mecanismos electorales. Hoy, la mayoría de los países vive en democracia y ese es un gran logro para la región.

El problema reside en que la desigualdad se ha incrementado en los últimos años y la pobreza continúa siendo un flagelo. Más de 220 millones de personas son pobres, otros 95 millones ni siquiera pueden cubrir lo básico para vivir y muchas otras no tienen empleo.

Esta realidad lleva a muchos latinoamericanos a cuestionarse si la democracia es eficiente en términos económicos. En cifras y realidades, la democracia que paradójicamente se basa en mayorías no ha logrado resultados eficientes para éstas.

Es por eso que no es de extrañarse que las personas que tienen menor interés por la democracia sean justamente aquellas con menor educación y bajos recursos económicos. Cuando hay hambre, temas como los gobiernos y la democracia quedan últimos en la lista de prioridades. Como decía un chofer de taxi en San Salvador, cuando hay necesidades no se habla de política o democracia, se habla de hambre.

Sin embargo, cambiar democracia por autoritarismo no es la mejor solución a los problemas de América Latina. La solución está en combatir la corrupción, nombrar gobiernos responsables, crear mecanismos de supervisión eficientes y no en fomentar las malas administraciones y las ya populares "coimas".

El vil precio
Iquitos
Hoy, según los datos recogidos por el informe del PNUD, los latinoamericanos parecen estar dispuestos a vender la democracia al alto precio de la necesidad. Un paso atrás que sólo traería más desigualdad y miseria para la región
"No venderé el rico patrimonio de los orientales al bajo precio de la necesidad", dijo hace más de 100 años, José Gervasio Artigas, el libertador uruguayo.

Pero está claro que eso fue hace ya muchos años y que los latinoamericanos de ahora ya no parecen tener la misma "garra" que sí tenían los que en aquellos tiempos se jugaron por la patria.

Hoy, según los datos recogidos por el informe del PNUD, los latinoamericanos parecen estar dispuestos a vender la democracia al alto precio de la necesidad. Un paso atrás que sólo traería más desigualdad y miseria para la región.

Atrás han quedado las ganas de exigir, de demandar mejores administraciones a los gobernantes y, más que nada, la negativa a vender el voto.

Ojalá que el debate desatado por este informe del PNUD a nivel mundial sirva para establecer una democracia mejor consolidada en la región, una democracia que cumpla con las necesidades de las mayorías y que no deje a nadie por fuera. Tal y como debería ser.



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