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Sábado, 4 de septiembre de 2004 - 13:57 GMT
Con o sin Rato, todo sigue igual
Mariana Martínez.
Mariana Martínez
Columnista, BBC Mundo

La primera visita del director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rodrigo Rato, a Suramérica dejó algo muy en claro, y es que aunque ahora el nuevo jerarca del organismo habla español y tiene aspecto más gentil que sus antecesores, sigue siendo, como dice el conocido refrán español, "el mismo perro con diferente collar".

Rodrigo Rato, director del FMI
La incertidumbre de qué podrá hacer Rato para favorecer a Latinoamérica, está casi al descubierto.
En suma, nada cambió. El FMI sigue siendo el mismo organismo que hace unos meses atrás: firme y calculador.

La incertidumbre de cuán realmente se verá beneficiada la región con esta nueva designación, y qué podrá hacer Rato para favorecer a Latinoamérica, está casi al descubierto.

Rato hizo la primera parada de su recorrido en Argentina, donde primero aplaudió y después criticó. La misma táctica la siguió en el resto de la región.

Aplausos y críticas para Argentina

El nuevo director del FMI dejó contentos a los argentinos al celebrar el progreso económico del país, desde la debacle financiera de 2001, y al decir que tomaría en cuenta la petición del país para demorar los pagos "en expectativa" o no obligatorios al organismo por unos US$1.000 millones, que vencen a final de año, para unas horas después borrarles la sonrisa de la boca de una sola estocada.

Rato dejó ver sus garras cuando en conferencia de prensa, luego de su reunión oficial con el presidente Néstor Kirchner, dijo que para que Argentina alcance un crecimiento económico sostenido y reduzca la pobreza debe concretar "una sostenida y comprensiva reestructuración de su deuda soberana con los acreedores privados y una sólida política fiscal a mediano plazo".

Rodrigo Rato, director del FMI y Néstor Kirchner, presidente de Argentina.
Kirchner respondió que "ni lo sueñe" a la petición de un mayor esfuerzo fiscal para pagar deuda.
Justamente algo que ni Kirchner ni los argentinos querían escuchar, un llamado de atención para alcanzar una solución en las diferencias con los acreedores privados de deuda, punto de discordia entre el organismo y el gobierno argentino en los últimos meses.

Argentina había propuesto un recorte del 75% de la deuda original y el pago del 25% restante con bonos de largo plazo y bajo interés con la opción de un tercer bono atado al crecimiento del país. Algo que -por supuesto- fue rotundamente rechazado por los acreedores privados, quienes calificaron la propuesta como una "vergüenza" por parte del gobierno argentino.

Según Rato, si Argentina se compromete este año a alcanzar un superávit fiscal en su presupuesto primario por encima del 3% del Producto Interno Bruto (PIB) pactado para 2003, entonces sería capaz de generar más ahorro y mejorar la oferta de reestructuración de su incumplida deuda pública por US$100 mil millones.

Kirchner defendió lo suyo

La respuesta a las palabras de Rato no se hizo esperar, tanto por parte del gobierno como de todos los argentinos.

Kirchner respondió que "ni lo sueñe" a la petición de un mayor esfuerzo fiscal para pagar deuda. En más de una ocasión el presidente argentino dejó en claro que no cambiará el bienestar de su pueblo por el pago de deuda a terceros.

Protestas en Buenos Aires por la visita de Rato a Argentina.
En Buenos Aires, las protestas con palos y carteles mostraron el descontento hacia el FMI.
Mientras que en las calles de Buenos Aires, las protestas con palos y carteles alusivos mostraron el mismo descontento de siempre de un país hacia el organismo internacional.

Según Kirchner un superávit primario mayor al 3% del PIB podría comprometer la recuperación económica que con tanto trabajo ha logrado el país y en el que todavía existe un 46% de la población por debajo de la línea de pobreza.

El tema del superávit quedará en el tintero hasta mediados de mes cuando Argentina deba presentar ante el congreso el proyecto de presupuesto para 2005, algo que también había quedó en suspenso en septiembre pasado cuando Argentina y el FMI firmaron el acuerdo bilateral.

Más de la misma receta

La visita de Rato a Argentina marcó la pauta de su gira por la región. Uruguay recibió elogios por su conducción económica pero también llevó su jalón de oreja: "debe trabajar en reducir la vulnerabilidad económica".

El director dejó clara la voluntad de apoyo del FMI a Uruguay, aunque condicionó la ayuda al mantenimiento de "políticas macroeconómicas prudentes".

En Brasil, la visita no fue muy diferente. Rato elogió el "sólido" crecimiento económico del país y la reducción de la vulnerabilidad, pero remarcó que el alto nivel de endeudamiento de Brasil requiere que el gobierno continúe comprometido con grandes superávit primarios.

La moraleja de todo esto es que, aunque el nuevo director del FMI habla español y tenga raíces hispanas, no necesariamente quiere decir que Latinoamérica tenga que salir mejor parada en sus negociaciones.

La visita de Rato al Cono Sur, aunque corta, alcanzó para bajarnos a tierra y mostrarnos que el FMI sigue siendo el mismo de siempre, sin importar quién tenga al frente.

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