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Jueves, 25 de diciembre de 2003 - 19:43 GMT
Las dos caras de Guatemala
Mariana Martínez.
Mariana Martínez
Columnista, BBC Mundo

Niño guatemalteco
Un millón de niños y niñas, dejan de estudiar para trabajar en las calles de Guatemala.

Guatemala tiene dos caras. Para darse cuenta basta con poner un pie en el aeropuerto de la capital y dar una mirada a su alrededor. La brecha entre los ricos y los pobres es más que evidente. En un mismo lugar están los que tienen mucho y los que no tienen nada de nada.

Si usted es más audaz que cualquier "simple" turista y está dispuesto a conocer la realidad más allá de las atracciones culturales y naturales del país, le bastaría con "visitar" el basurero de la zona 3 de cuidad de Guatemala o caminar por las calles de las zonas 4 y 9, para poder sentir, vivir y hasta "oler" la pobreza.

Le aseguro que no olvidará jamás semejante experiencia y su punto de vista sobre los que es enfrentar problemas y viciscitudes, cambiará para siempre.

Pero incluso, si usted no se atreve a tanto, la realidad de los más pobres no podrá ocultarla, aunque vaya de visita a la Antigua o decida alojarse en la zona 10 de la capital -donde están todos los hoteles cinco estrellas- o decida dar un paseo por la zona 14 y 15 -donde literalmente viven los más ricos.

En cualquier esquina, en cualquier semáforo, usted podrá ver niños vendiendo frutas, haciendo piruetas o lavando vidrios de los autos; incluso podrá ver ancianos y jóvenes, hombre y mujeres, pidiendo dinero o en sus carros de ventas ambulantes hasta bien entrada la noche.

Según, el Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN) de Guatemala, de continuar el ritmo normal de crecimiento de la economía nacional, Guatemala necesitaría 100 años para duplicar el nivel de vida de la población.

Estas dos caras de la moneda ocurren aunque la coyuntura macroeconómica de Guatemala parece funcionar a las mil maravillas, la inflación es menor al dígito, la tasa de cambio se mantiene estable y la cifra oficial de desempleo está por debajo del 3%. En un mismo lugar conviven 11 millones de guatemaltecos, los que tienen mucho y aquellos a los que Dios y el gobierno parecen haber olvidado.

Para que tenga sólo una idea, el 56,2% de la población vive por debajo de la línea de la pobreza, es decir, apenas pueden cubrir sus necesidades básicas de vivienda y alimentos.

De esa cifra, más del 20% vive con menos de un dólar al día. Y lo que es peor aún, más de un millón de niños y niñas, dejan de estudiar para trabajar en las calles de Guatemala.

Mientras tanto, el 10% de la población más rica recibe el 40,3% del total de ingresos del país, y el país ostenta el título de la nación centroamericana que más helicópteros y autos de lujo tiene.

¿Qué pasa en Guatemala?

Por el lado macroeconómico, todo parece marchar bien, entonces uno se podría preguntar y con mucha razón: ¿qué es lo que pasa en Guatemala?

¿Acaso los gobiernos son tan ineficientes que no dan con la fórmula correcta para generar crecimiento, o es que simplemente, la gente no quiere trabajar, como he escuchado decir a más de un político y economista?

Barrio
El 56,2% de la población vive por debajo de la línea de la pobreza.

La respuesta, es más simple de lo que parece. El crecimiento económico debe ir de la mano del desarrollo sostenible y de un gobierno honesto y preocupado por su gente.

El Producto Interno Bruto (PIB) del país puede crecer año tras año, pero si ese crecimiento no va acompañado de una mejora en la calidad de vida de la población, entonces los números bonitos no sirven de nada.

La incapacidad de los últimos gobiernos para definir políticas económicas adecuadas hace que hoy, existan más pobres que en 1960 en Guatemala. De acuerdo al Informe Nacional de Desarrollo Humano, INDH 2003, en 2002 los ingresos "reales" de los guatemaltecos retrocedieron y el crecimiento se ha estancado.

La situación económica se ha visto agravada por la caída histórica de las exportaciones, la falta de confianza en el país y las "pobres" políticas de inversión social.

A esto se le suma que el 71% de la población económicamente activa se emplea en el sector informal. Es decir, trabaja en "negro". Esto no sólo quiere decir que no pagan impuestos, sino también que la generación de ingresos no es permanente o "segura". El vendedor ambulante vende hoy, pero nadie puede asegurar lo que pasará mañana.

Según, el Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN) de Guatemala, de continuar el ritmo normal de crecimiento de la economía nacional, Guatemala necesitaría 100 años para duplicar el nivel de vida de la población. ¿Y quién está dispuesto a esperar 100 años? Délo por seguro que nadie.

El ingreso per cápita asciende a 1.200 quetzales mensuales, eso es, unos US$150. Para que tenga una idea, un combo McDonald (en todas partes del mundo hay uno y usted puede hacer sus cálculos y comparar) cuesta 33 quetzales, un boleto de autobús capitalino, entre 0,75 y 1,25 quetzales, un litro de leche, 13,5 quetzales, y una libra de arroz, unos 2,5 quetzales. Haga usted los números...

A todo esto hay que agregarle que la recaudación fiscal está en crisis, hay corrupción y falta de transparencia en el uso de los fondos públicos y la mayoría de los guatemaltecos vive en una economía de subsistencia.

En fin, podríamos resumir que el país está en crisis. Al menos esa es la percepción que tienen aquellos que pasan hambre, más allá de las cifras macroeconómicas, claro está.

Los retos del próximo gobierno

El nuevo gobierno guatemalteco -que se definirá por segunda vuelta electoral a finales de diciembre próximo- no tendrá una tarea fácil por delante.

Un país con más del 50% de la población por debajo de la pobreza no puede avanzar. Y la única forma de hacerle frente a este mal es a través del crecimiento económico sostenido. Pero, ¿cómo lograrlo?

Vendedor ambulante
La situación económica se ha visto agravada por la caída de las exportaciones, y la falta de confianza en el país, entre otras cosas.

Ya está comprobado que la estabilidad macroeconómica es importante pero no basta. Si el gobierno quiere el bienestar social, entonces deberá apostar por un modelo económico que permita el crecimiento sostenido.

Para ello deberá recuperar la confianza, tanto a nivel nacional como internacional. Una condición básica para que las diversas políticas den lugar a un aumento de las inversiones y las exportaciones.

Deberá también ponerle punto final a la corrupción administrativa, mejorar el control y rendición de cuentas, así como también, redefinir el uso de los fondos públicos. Deberá apostar por la reinversión en el área social. El que invierte en educación y salud, invierte en el futuro de su país en su conjunto.

La negociación de un tratado de libre comercio con Estados Unidos y que permita establecer una economía exportadora como base del desarrollo, podrá ser beneficioso para Guatemala siempre y cuando se pongan bien claras las cartas sobre la mesa.

Guatemala debe negociar con EE.UU. en aquellos productos en los que pueda competir y lograr que este gigante elimine los millonarios subsidios a sus productos. Sin dudas, si las puertas del comercio se abren para un sólo lado (y todos sabemos para qué lado), Guatemala se verá plagada de productos extranjeros y eso sólo servirá para deprimir aún más la economía.

Reclamos

El gobierno también tendrá que prestarle atención a los reclamos de los sectores más débiles, más que nada aquellos en el área agraria, que pueden salir mal parados si no se negocia el tratado de libre comercio de forma adecuada con Estados Unidos.

Fila para votar
El gobierno también tendrá que prestarle atención a los reclamos de los sectores más débiles.

De igual forma, la generación de empleo tendrá que ser la prioridad número uno.

El nuevo gobierno tendrá en sus manos el futuro de 11 millones de guatemaltecos que simplemente sueñan con un trabajo estable y poder mantener a sus familias, así como también, el futuro de niños como Jeferson, un pequeñito de 9 años que conocí en el basurero de la zona 3, que para ganarse el pan de cada día debe reclasificar basura y hasta comer de lo que a otros le sobran.

Él, al igual que un millón de niños guatemaltecos sueñan con dormir en una cama y poder jugar como cualquier niño. Pero hasta el momento, el gobierno y la sociedad en su conjunto, no se lo permiten...

Ojalá que aquellos que tomen las riendas del nuevo gobierno luchen para que Guatemala tenga una sola cara. De más está decir cual...



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