El "ajuste" ha sido el común denominador en América Latina en
materia económica. Argentina y Ecuador deberán "ajustarse" aún más el
cinturón si quieren lograr un acuerdo con el Fondo Monetario
Internacional (FMI), al tiempo que en Brasil el "ajuste" tocó a los
sindicatos y en Colombia llegó por el lado fiscal.
Kirchner: el FMI quiere que se ajuste aún más el cinturón.
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Ajustarse el cinturón no es cosa nueva para América Latina. Pero
Argentina deberá hacerlo aún más en los próximos meses. Así lo dispuso
el FMI al aprobar la tercera y última revisión del acuerdo crediticio
del organismo con el país, pero bajo la condición de "acelerar" sus
reformas estructurales.
Las autoridades dejaron bien claro que Argentina recibirá un
desembolso de US$1.050 millones, tal y como se había acordado a
principios de año, pero también que la puesta a punto de la economía
no ha sido hasta el momento suficiente como para asegurar más
"fondos".
Tire y afloje
De ahora en adelante, todo dependerá del poder del presidente
argentino, Néstor Kirchner, y de su equipo para negociar con el Fondo. Lo
que está más que claro es que la tarea de "ajustar" las diferencias
con los técnicos del organismo no será nada fácil.
Si bien ambas partes coinciden en que hay que aumentar la recaudación
fiscal y controlar el gasto, el gobierno de Kirchner asegura que
muchos puntos de las reformas "estructurales" que propone el FMI -la
reestructuración del sistema financiero e impositivo y la suba de las
tarifas de los organismos públicos, entre otras- solo servirán para
enlentecer el ligero repunte económico que ha logrado Argentina en los
últimos meses.
Kirchner correrá contra el tiempo. Del lime de asperezas dependerá la
firma de un nuevo acuerdo por tres años que debe concretarse antes del
9 de septiembre, cuando se vencen US$3.100 millones que Argentina le
debe al FMI.
El "ajuste de cinturón" es absolutamente necesario para mejorar la
economía, según el Fondo, pero nadie le ha preguntado al millón y
medio de desocupados y a los casi 20 millones de pobres argentinos,
qué es lo que piensan al respecto. Parece como si tuvieran que
conformarse con que el hambre es sinónimo de reestructuración.
Ajustes por todos lados
La lupa del Fondo también llegó a Ecuador, donde el "ajuste"
macroeconómico aplicado por el gobierno está siendo estudiado y del
visto bueno depende un préstamo por US$42 millones, mientras que en
Brasil, el ajuste llegó pero por el lado de los sindicatos.
Los intentos de ajuste en Ecuador causaron violentas protestas (foto archivo).
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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, instó a los
sindicalistas a "ajustarse" a los nuevos cambios y modernizarse.
Los
sindicatos deben no sólo pensar en sus afiliados, sino también en los
desempleados y en los trabajadores inmersos en la informalidad. Una
advertencia inteligente, de un ex sindicalista, quien sabe que es hora
de dejar de lado obsoletas creencias para poder conciliar los
intereses de los pobres con organismos de corriente capitalista.
Colombia no se quedó atrás en materia de "ajuste". El gobierno propuso
"ajustar" el sistema de recaudación de impuestos mediante una ley que
propone "borrón y cuenta nueva", en un país de más de dos millones de
potenciales contribuyentes, donde sólo medio millón declara y paga
impuestos.
Una idea buena, pero de difícil instrumentación, porque a la hora de
pagar los impuestos, la balanza siempre pesa más hacia el lado del
bolsillo propio, mientras que el del Estado, se ve cada vez más ajeno.
Ajuste hasta en el Norte
A esta altura, si piensa que el ajuste es sólo patrimonio de los
países en vías de desarrollo, se equivocó.
De una manera u otra, el
"ajuste" llega a todos. En una forma más "suave" tocó al presidente de
Estados Unidos, George W. Bush, quien tuvo que adecuarse a la situación
económica y salir en gira en autobús para convencer a la población de
las bondades de su plan de gobierno.
Se acabaron los lujosos hoteles y
las cenas de recaudación; es hora de ajustarse a las necesidades del
contribuyente.
Escarabajo, símbolo de una época.
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Si aún sigue dudando, tenga en cuenta que el "ajuste" se ha vuelto tan
globalizado que hasta los amantes del famoso auto "escarabajo" que
produce la Volkswagen han tenido que "ajustarse" a una nueva realidad:
despedirse para siempre del famoso "beetle" que fue desplazado
por la competencia y la nueva tecnología.
La pregunta clave en todo esto es si los ajustes son para bien o para
mal de la sociedad.
Para el FMI, el ajuste de cinturón es necesario en
Argentina y Ecuador; pero para los argentinos y ecuatorianos, el
ajuste significa hambre y más problemas económicos.
El ajuste en el
sistema fiscal colombiano podrá ayudar a detener la corrupción, pero
para los contribuyentes es un pago más que debe salir de sus
bolsillos. Todo depende del ángulo desde que se lo mire.
Lo que sí está claro es que, se quiera o no, los ajustes traen
cambios; y si no, dígaselo al "escarabajo" que ya no pisará más la
carretera.
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