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Viernes, 01 de agosto de 2003 - 16:38 GMT
Tiempo de ajustes y cambios
Mariana Martínez.
Mariana Martínez
Columnista, BBC Mundo

El "ajuste" ha sido el común denominador en América Latina en materia económica. Argentina y Ecuador deberán "ajustarse" aún más el cinturón si quieren lograr un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), al tiempo que en Brasil el "ajuste" tocó a los sindicatos y en Colombia llegó por el lado fiscal.

Néstor Kirchner, presidente de Argentina.
Kirchner: el FMI quiere que se ajuste aún más el cinturón.

Ajustarse el cinturón no es cosa nueva para América Latina. Pero Argentina deberá hacerlo aún más en los próximos meses. Así lo dispuso el FMI al aprobar la tercera y última revisión del acuerdo crediticio del organismo con el país, pero bajo la condición de "acelerar" sus reformas estructurales.

Las autoridades dejaron bien claro que Argentina recibirá un desembolso de US$1.050 millones, tal y como se había acordado a principios de año, pero también que la puesta a punto de la economía no ha sido hasta el momento suficiente como para asegurar más "fondos".

Tire y afloje

De ahora en adelante, todo dependerá del poder del presidente argentino, Néstor Kirchner, y de su equipo para negociar con el Fondo. Lo que está más que claro es que la tarea de "ajustar" las diferencias con los técnicos del organismo no será nada fácil.

Pancarta con la leyenda
Pancarta en Buenos Aires (foto archivo).
El "ajuste de cinturón" es absolutamente necesario para mejorar la economía, según el Fondo, pero nadie le ha preguntado al millón y medio de desocupados y a los casi 20 millones de pobres argentinos, qué es lo que piensan al respecto

Si bien ambas partes coinciden en que hay que aumentar la recaudación fiscal y controlar el gasto, el gobierno de Kirchner asegura que muchos puntos de las reformas "estructurales" que propone el FMI -la reestructuración del sistema financiero e impositivo y la suba de las tarifas de los organismos públicos, entre otras- solo servirán para enlentecer el ligero repunte económico que ha logrado Argentina en los últimos meses.

Kirchner correrá contra el tiempo. Del lime de asperezas dependerá la firma de un nuevo acuerdo por tres años que debe concretarse antes del 9 de septiembre, cuando se vencen US$3.100 millones que Argentina le debe al FMI.

El "ajuste de cinturón" es absolutamente necesario para mejorar la economía, según el Fondo, pero nadie le ha preguntado al millón y medio de desocupados y a los casi 20 millones de pobres argentinos, qué es lo que piensan al respecto. Parece como si tuvieran que conformarse con que el hambre es sinónimo de reestructuración.

Ajustes por todos lados

La lupa del Fondo también llegó a Ecuador, donde el "ajuste" macroeconómico aplicado por el gobierno está siendo estudiado y del visto bueno depende un préstamo por US$42 millones, mientras que en Brasil, el ajuste llegó pero por el lado de los sindicatos.

Protestas en Ecuador - Foto archivo 10.01.2001.
Los intentos de ajuste en Ecuador causaron violentas protestas (foto archivo).

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, instó a los sindicalistas a "ajustarse" a los nuevos cambios y modernizarse.

Los sindicatos deben no sólo pensar en sus afiliados, sino también en los desempleados y en los trabajadores inmersos en la informalidad. Una advertencia inteligente, de un ex sindicalista, quien sabe que es hora de dejar de lado obsoletas creencias para poder conciliar los intereses de los pobres con organismos de corriente capitalista.

Colombia no se quedó atrás en materia de "ajuste". El gobierno propuso "ajustar" el sistema de recaudación de impuestos mediante una ley que propone "borrón y cuenta nueva", en un país de más de dos millones de potenciales contribuyentes, donde sólo medio millón declara y paga impuestos.

Una idea buena, pero de difícil instrumentación, porque a la hora de pagar los impuestos, la balanza siempre pesa más hacia el lado del bolsillo propio, mientras que el del Estado, se ve cada vez más ajeno.

Ajuste hasta en el Norte

A esta altura, si piensa que el ajuste es sólo patrimonio de los países en vías de desarrollo, se equivocó.

De una manera u otra, el "ajuste" llega a todos. En una forma más "suave" tocó al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, quien tuvo que adecuarse a la situación económica y salir en gira en autobús para convencer a la población de las bondades de su plan de gobierno.

Se acabaron los lujosos hoteles y las cenas de recaudación; es hora de ajustarse a las necesidades del contribuyente.

Escarabajo, símbolo de una época.

Si aún sigue dudando, tenga en cuenta que el "ajuste" se ha vuelto tan globalizado que hasta los amantes del famoso auto "escarabajo" que produce la Volkswagen han tenido que "ajustarse" a una nueva realidad: despedirse para siempre del famoso "beetle" que fue desplazado por la competencia y la nueva tecnología.

La pregunta clave en todo esto es si los ajustes son para bien o para mal de la sociedad.

Para el FMI, el ajuste de cinturón es necesario en Argentina y Ecuador; pero para los argentinos y ecuatorianos, el ajuste significa hambre y más problemas económicos.

El ajuste en el sistema fiscal colombiano podrá ayudar a detener la corrupción, pero para los contribuyentes es un pago más que debe salir de sus bolsillos. Todo depende del ángulo desde que se lo mire.

Lo que sí está claro es que, se quiera o no, los ajustes traen cambios; y si no, dígaselo al "escarabajo" que ya no pisará más la carretera.


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